Mantenimiento de la piel

CUIDADOS DE LA PIEL

Independientemente del tipo de piel que tengamos, el mantenerla sana e hidratada es cuestión solamente de seguir unas rutinas diarias y unos hábitos de vida saludables, como son:

  1. LIMPIEZA: debemos limpiar el rostro, mañana y noche, todos los días y con productos adecuados a nuestro tipo de piel. A continuación debemos TONIFICAR para requilibrar nuestro Ph de la piel.
  2. HIDRATACIÓN: una piel hidratada es fundamental para tener un aspecto sano, ya que de lo contrario tendremos un aspecto apagado, con sensación de tirantez y picor. Pero dicha hidratación debemos hacerla a dos niveles,
    1. Interno: Bebiendo al menos 2´5 litros diarios de agua
    2. Externo: usando un cosmético diario adecuado a tu tipo de piel y que nos proteja del sol.
  3. NUTRICIÓN: igualmente por dentro y por fuera,
    1. Interno: debemos alimentar la piel con los nutrientes necesarios para que se mantenga tersa y luminosa. Por ello, debemos seguir una alimentación equilibrada.
    2. Externo: de forma tópica también debemos nutrir la piel, al ser posible con una crema de noche que ayude a restaurarla, repararla y regenerarla ya que es en este momento del día cuando se activan los mecanismos naturales de reparación de nuestra piel.
  4. PROTECCIÓN: una de las mayores causas de envejecimiento de la piel es la exposición a los rayos del sol, por lo que es fundamental usar un protector solar a diario.

TIPOS DE PIEL

Nos podemos encontrar cuatro tipos de piel: normal, seca, grasa y mixta.

En EpiLate utilizamos un equipo llamado DERMOPRIME que nos permite hacer un diagnóstico del estado y el tipo de piel con la que vamos a trabajar. Según el tipo de piel nos vamos a encontrar las siguientes necesidades:

  1. PIEL NORMAL: Es una piel bien equilibrada, ni demasiado grasa ni seca por lo que se presenta bien hidratada y con brillo natural. Esto no quiere decir que no deba recibir los cuidados básicos de limpieza, tonificación, crema hidratante de día y nutritiva de noche; específicas para este tipo de piel.
  2. PIEL SECA: Este tipo tiene menos sebo que la piel anterior y como consecuencia carece de los lípidos necesarios para retener la humedad y crear un escudo protector frente a agresiones externas. Por ello, será una piel falta de brillo, con los poros finos y con tendencia a descamarse, llegando incluso al enrojecimiento por una sensibilidad extrema.
  3. PIEL GRASA: La piel grasa se denomina así porque produce mucho sebo, lo que hace que los poros estén más dilatados y la piel tenga un tono brillante. Es un tipo de piel con tendencia a las espinillas y comedones, si tiene una producción de sebo excesiva y no llegamos a cuidarla bien. Al igual que en el resto de tipos de piel, es importante una correcta limpieza diaria para eliminar las impurezas, las cuales, muchas veces son una respuesta a un problema interno dermatológico, hormonal o una alteración del metabolismo.
  4. PIEL MIXTA: Este tipo de piel combina diferentes tipos según la zona del rostro, dividiéndose en una zona T (frente, nariz y barbilla) con tipo graso y el resto se puede presentar como piel seca.